
Detalles del producto
Una niña rubia de mejillas sonrosadas se sienta sobre un muro de piedra con textura, mirando de reojo hacia un lado mientras un cordero lanudo asoma junto a ella, con su pelaje resuelto en detalle. El trazo de Carla Sonheim, entre el lápiz y la acuarela, le da a la escena un aire artesanal y entrañable, sobre un cielo azul despejado. La paleta pastel mantiene todo suave y sereno. 🎨 Un pequeño retrato de compañía, perfecto para un cuarto infantil o cualquier rincón que pida calma.