
Detalles del producto
Tonos dorados y marrones envuelven este retrato íntimo de una yegua y su potrillo, con los hocicos apenas rozándose sobre un fondo luminoso y etéreo. El trazo expresivo y ligeramente abstracto de Kathy Winkler mantiene el foco en el vínculo entre ambos, otorgando a los animales una nobleza serena. 🐴 Cálido, sereno y versátil, tanto para una sala rústica como para una habitación infantil moderna — una pieza construida en torno al vínculo materno y la belleza del mundo natural.