
Detalles del producto
En una mesa de café parisino, dos figuras permanecen absortas en sus propios pensamientos, cada una encerrada en su silencio. Degas capta ese instante con pinceladas impresionistas suaves y una paleta apagada de sepias y tierras que evoca el final del siglo XIX. ✨ El vapor que sube de una copa, la mirada perdida de ella: cada detalle invita a detenerse. Una pieza con historia para un salón, estudio o rincón de lectura.