
Detalles del producto
El primer autorretrato de Van Gogh captura una introspección cruda a través de pinceladas audaces y una paleta rica en tonos tierra y ocres. 🎨 Su mirada penetrante y la sutil tensión de su expresión invitan a una contemplación íntima, mientras la textura de la pintura y el uso expresivo del color, típicos del postimpresionismo, convierten esta pieza en un punto focal cautivador para cualquier ambiente. Ideal para estudios, oficinas o salas que buscan una ventana a la mente de uno de los artistas más influyentes de la historia.